Estos últimos días estoy siguiendo algunos colegas míos que se han iniciado en eso de la venta por Internet, y los negocios a través de la red. He podido observar en sus rostros, así como en las palabras que se desprenden de ellos, un cierto afán, por no decir estrés, por vender y hacerse ricos desde la comodidad y confort que les ofrece sus dulces y queridos hogares. Todos te hablan de lo fácil que es montar un negocio por Internet y empezar a ganar dinero de una manera inmediata, desde tu casa, y bla, bla, bla.
Mirar, hay un denominador común entre todos estos nuevos y recién surgidos emprendedores, y es la ansia que tienen por vender a toda costa algún producto, o libro digital convenciendo a la gente que hagan lo mismo que están haciendo ellos. Pues ya empieza a estar un poco saturado este mercado de nuevos profetas predicadores que quieren guiar al pueblo hacia la tierra prometida, y luego se encuentran cuando se dan la vuelta que no hay nadie que les siga, mas bien han sido ellos los ''borreguitos'' que han seguido a otros más hábiles que se han lucrado a costa de ellos porque sencillamente han llegado antes a ocupar un espacio del mercado, que, repito, ya está bastante saturado.
Es evidente que uno no puede sorprenderse ya de ver ciertas cosas, teniendo en cuenta la cultura de la cual venimos y que - aún por desgracia muchos alardean de ella- hace que nos mantengamos siempre en la cola de todos los rankings habidos y por haber respecto a los países de nuestro alrededor (y cuando digo nuestro alrededor me refiero a la UE, of course!). Sintetizando, pues que los otros crean, innovan, explotan, etc.; y nosotros llegamos tarde y copiamos mal.
Ahora me viene a la mente un acontecimiento que pasó no hace mucho y que se trataba de un barco de la Guerra de la Independencia (si no recuerdo mal), y que se encontraba hundido en frente de la costa de Cádiz, con una gran cantidad de joyas y fortunas de la época -valorado actualmente en muchos millones de euros-. Llega una empresa norteamericana llamada Odissey y se lleva el botín que teníamos tocando con la nariz. No me extrañaría que ahora algún barquito nuestro se fuera a explorar alguna isla por allí perdida a ver si encuentra algo similar, creyendo que somos los nuevos gurus y emprendedores que vamos a descubrir las Américas, o a conquistar algo. Pues como dijo un entrenador de fútbol, recientemente, y de cuyo nombre no quiero acordarme ''no hace falta decir nada más''. Bueno quizá sí me permitiréis decir una cosa más, y es de que cada día que pasa le damos a ''Torrente'' más sentido a su existencia. Hemos pasado del cacique del siglo XIX al nuevo borreguito del XXI. Sigamos así. Ole que arte!

"El nivel intelectual de este país es directamente proporcional al número de fans de las películas de Torrente".
Me lo he inventado yo solito.
Salud.